Esta semana tuve una luxación en el dedo pequeño de mi pie izquierdo. Todo sucedió tan rápido y no creí que fuera para tanto, pero sucedió. Y esto trajo cambios a mi vida.
1. Cambie el ritmo de mi semana. Tuve que guardar reposo un dia completo y en los siguientes, mis actividades no han sido tan activas. Creo que mi cuerpo necesitaba esa quietud que no le estaba otorgando y le estaba exigiendo bastante.
2. Fui valiente, al inicio, al no dejar que mis hijos me vieran sufrir y en el pánico en el que me encontraba miestras el dr. me acomodaba mi dedo. Pero después sí vieron mi reacción ante el dolor, o mas bien, al miedo que sentí.
3. Antes de entrar a consulta y con el dolor que sentia, el miedo se empezó a apoderarse de mi. Trabajé en aceptarlo sin permitir que se apoderara completamente de mí, pero no cabe duda que es parte de uno mismo y uno decide si sigue adelante aún con ese miedo o se retira y huye en el instante. Sinceramente no huí y me siento feliz por ello.
A veces el cuerpo se detiene para recordarnos que también necesitamos escucharnos.
Gracias, gracias , gracias por el maravilloso cuerpo que me permite moverme, hacer infinidad de actividades, y sobre todo, porque está completo y puedo aprender a escucharlo.


